Cada mapa de pronóstico que consultas, incluidos los de ngmeteo.com, es el resultado de un modelo numérico de predicción meteorológica (NWP). No son estimaciones basadas en patrones pasados, sino ecuaciones físicas que describen cómo se mueve el aire, cómo se calienta, se enfría y retiene la humedad, resueltas sobre una malla tridimensional que cubre todo el planeta, desde la superficie hasta la estratosfera. El modelo parte de una fotografía de la atmósfera actual y la proyecta en el tiempo, hora a hora, recalculando temperatura, presión, viento y humedad en cada punto de la malla. Varios servicios meteorológicos nacionales ejecutan su propia versión de este cálculo, por lo que aparecen distintos nombres de modelos por todas partes, y por lo que sus pronósticos pueden discrepar, sobre todo cuanto más lejos se mira en el futuro.
Los cuatro modelos que verás con más frecuencia
ECMWF (a menudo llamado modelo IFS) lo gestiona el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo. Usa una malla global fina de unos 9 km, se considera ampliamente el modelo de medio plazo más preciso del mundo, y genera un pronóstico completo de 10 días dos veces al día, a partir de las ejecuciones de las 00z y las 12z. GFS, el Global Forecast System, es su equivalente estadounidense, gestionado por la NOAA. Sus datos son públicos y gratuitos, su resolución es algo más gruesa, y se actualiza cuatro veces al día alcanzando hasta 16 días, aunque la fiabilidad de cualquier modelo más allá de 8-10 días es limitada. ICON-EU es el modelo regional del servicio alemán DWD, centrado específicamente en Europa con una resolución de unos 6,5 km, lo que lo hace más nítido para detalles a corto plazo como chubascos locales o efectos costeros. AIFS es el modelo más reciente de ECMWF basado en inteligencia artificial: en lugar de resolver las ecuaciones físicas completas, se entrenó con décadas de datos meteorológicos históricos y aprendió las relaciones estadísticas entre los estados de la atmósfera. Funciona mucho más rápido con muchísima menos potencia de cálculo, y su precisión a medio plazo ya compite con la de los modelos físicos tradicionales en varias variables.
Cómo leer los mapas
Empieza eligiendo una variable: presión al nivel del mar, temperatura a 850 hPa, temperatura a 2 metros, precipitación, viento o índice UV. Los mapas de presión muestran isobaras curvas, líneas que unen puntos de igual presión; isobaras muy juntas indican viento fuerte, mientras que isobaras separadas indican calma. El sombreado de color traduce la variable elegida en una escala de intensidad, y la leyenda indica el valor de cada color. Comprueba siempre dos detalles antes de fiarte de un mapa: la ejecución del modelo (00z o 12z, en UTC) y el plazo del pronóstico, ya que la confianza disminuye de forma natural cuanto más lejos se mira. La temperatura a 850 hPa es especialmente útil porque describe el carácter de la propia masa de aire, apenas afectada por el calentamiento y enfriamiento diario del suelo, por lo que es una forma fiable de saber si realmente está llegando aire cálido o frío. Cuando dos o tres modelos coinciden de cerca para el mismo día, se puede confiar más en el pronóstico; cuando divergen, es señal de incertidumbre real, y el momento ideal para consultar las previsiones por conjuntos (ensembles) en ngmeteo.com y ver toda la gama de escenarios posibles en lugar de una sola línea.